EL CASTIGADOR: EL INVIERNO MUERTO
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La leyenda del Castigador
Cada crimen merece su castigo
Lo que no necesitas saber y que complementa a todo lo que te he contado en el párrafo anterior es que Punisher nació en una época muy diferente a la actual. Corría 1974 y los cómics, en consonancia con los tiempos, dejaban atrás la América del Pastel de Manzana. Gerry Conway, un guionista que entonces contaba con veintidós años y que ya acreditaba algo tan inusual como haber escrito el cómic en el que había muerto la novia de Spiderman, ideó a un justiciero callejero, inspirado por una serie de novelas baratas que estaban de moda. El legendario John Romita diseñó un traje que, en aquel entonces, provocaba escalofríos, con una gigantesca calavera en el pecho y unos dientes que en realidad eran cartucheras. Punisher no parecía un superhéroe, por razones evidentes: no usaba máscara y disparaba a sus enemigos con armas de verdad, nada de rayos ni cosas por el estilo.
El cambio de siglo representa una ocasión especial para Frank. El que quizás sea el guionista más violento de la industria, Garth Ennis, empezó una fértil relación con Punisher, que le llevó a escribir dos etapas diferenciadas, pero esenciales del personaje. En la primera, con el sello de Marvel Knights, recurría al humor negro como motor primordial. Para la segunda, se fue al otro extremo, bajo el paraguas de la línea MAX para lectores adultos y al margen de la continuidad del Universo Marvel, ofreció los tebeos del Castigador que quedarían para siempre como modelo a seguir: crudísimos, ensartados en el mundo real y con un Frank Castle engullido por una oscuridad mayor que a la que arrojaba a sus enemigos. Jason Aaron vendría a sucederle, con una fascinante reinterpretación cuyo final todavía está pendiente de ver la luz en España. Al mismo tiempo, y desde 2006, la editorial ha concedido al personaje una serie paralela, ambientada, esta vez sí, en el Universo Marvel, en la que Matt Fraction primero y Rick Remender después han ofrecido interesantes aventuras, con influencias de todas las grandes épocas de Punisher.
La nueva colección de Punisher que aquí comienza se incluye dentro del relanzamiento de tres de los principales personajes callejeros de Marvel: Daredevil y el Caballero Luna, además del bueno de Frank, lo que Marvel ha denominado sus "Big Guns". Pero no debemos tomar esto como un condicionante, puesto que no existen elementos que conecten las tres cabeceras, más allá de la intención de presentar a estos iconos libres de los acontecimientos que les han afectado en estos últimos tiempos, aunque estos hayan ocurrido, se integren de manera plena en su currículum y puedan ser mencionados. La iniciativa surgió del editor Stephen Wacker, quien ha logrado en estos últimos años un éxito sin precedentes con el "nuevo día" de Spiderman. Antes de aterrizar en Marvel, Wacker había coordinado 52, en DC Comics, complejo rompecabezas para el que optimizó el trabajo de un puñado de los mejores guionistas de la industria. Curiosamente, dos de los que estuvieron allí, Mark Waid y Greg Rucka, han sido requeridos por el editor para "Big Guns": Waid en el Hombre sin Miedo... y Rucka en Punisher.
El punto de partida es el regreso de Frank a la actividad. Otros superhéroes pueden vivir en Nueva York, e incluso pasarán por estas páginas junto a secundarios y villanos de la casa Wacker, pero los asuntos de los que Frank se encarga son aquellos que escapan a su jurisdicción, empezando por un crimen tan horrible que sirve como punto de partida a la serie y ayuda a que Rucka ponga su mirada no en los culpables, sino también sobre las víctimas, lo que sienten y cómo pueden salir adelante. En este escenario a ras de suelo, la cuestión Punisher es eminentemente policial, de manera que el foco también apuntará hacia los detectives asignados al caso. En unos y otros es es donde el guionista saca pecho. Sea cual sea el destino que les aguarda, y es probable que más de uno no sobreviva, estos secundarios están construidos para que los sentamos cercanos y tridimensionales, para que vivamos sus tragedias y sus rutinas y junto a ellos nos sumerjamos en la leyenda de un hombre que, sin poseer ningún poder especial, se ha convertido en mucho más que un hombre: una sombra, una leyenda. El Castigador.
Julián M. Clemente
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