PATRULLA-X: SUPERNOVAS
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Pícara lidera a una peculiar formación de mutantes en la primera historia de Mike Carey al frente de la franquicia
"Supernovas" recoge un momento decisivo del accidentado camino andado por el homo superior en todo este tiempo. Para entenderlo, hay que retroceder unos cuantos años, al comienzo de la década, para ser más específicos, cuando el Director Editorial de Marvel confió en el genio de Grant Morrison para hacerse cargo de uno de los títulos de la franquicia, aunque bien es cierto que su ímpetu, carisma y torrente desbordante de ideas acabaría por arrastrar a todas las demás series. La etapa Morrison fue significativa además porque supuso una ruptura radical con la fórmula seguida hasta entonces y desde finales de los ochenta en la Oficina Mutante, que daba más preponderancia a la mercadotecnia que a las historias que se contaban. Por último, pero no menos importante, abrió la puerta a que una serie de autores que nunca le hubieran dado la mano a un editor de una colección de La Patrulla-X ni con guantes sintieran que ése era un buen lugar donde trabajar y en el que estar cómodo con sus personajes.
Ambas series explorarían, cada una a su manera, las consecuencias que para el homo superior había tenido Dinastía de M, aventura que supuso el mayor golpe sufrido jamás por La Patrulla-X. La inmensa mayoría de los suyos habían perdido los poderes, lo que dejaba a menos de doscientos mutantes activos. Para Joe Quesada, el Director Editorial de Marvel, no sólo era una manera de "devolver el genio a la botella", sino también de dar una orientación diferente a los hombres-X, que tendrían que adaptarse a vivir al borde del abismo.
En cuanto a X-Men, el elegido para esta nueva época sería Mike Carey, un guionista anglosajón asociado hasta entonces a diversos títulos del sello Vertigo para lectores adultos y que en Marvel había tenido oportunidad de demostrar su polivalencia en Ultimate Fantastic Four. Su cometido sería componer una nueva formación de hombres-X en la que predominara lo extraño, lo inesperado y lo innovador. Tales presupuestos saltan a la vista incluso con la lideresa del equipo, que no es otra que Pícara. La mutante que absorbe mente y poderes de otros siempre se sitúa las favoritas de los lectores y también del propio Carey, pero salvo por una pequeña temporada unos pocos años antes, nunca había gozado de tal posición. Junto a ella apenas puede localizarse un rostro habitual, y es precisamente el del Hombre de Hielo, el menos popular de los primeros alumnos de Charles Xavier.
No es extraño que, en el momento en que guionista y editor terminaron de pergeñar el equipo, este último sostuviera que estaban ante una Patrulla-X formada por "los chicos raros", aquellos que sirven para dar un toque excéntrico a un grupo pero que nunca han encabezado uno en exclusiva. Tales presupuestos valdrían también para los enemigos con los que contara el nuevo grupo, creados para la ocasión.
Al igual que ocurría con Ed Brubaker en Patrulla-X, el nuevo arranque se ordenaría mediante una gran saga que abarcaba nada menos que doce números: un amplio arco argumental que permitiría a los autores hacerse con las riendas de la colección y que prepararan el terreno para elcrossover que en aquel entonces empezaba a gestarse. La Patrulla-X navegaba ya por aguas pendientes de cartografiar... Pero, ante lo sugestivo de la propuesta, nadie se resistiría a acompañarles en el viaje.
Julián Clemente
- Publicado originalmente en Marvel Deluxe. La Patrulla-X: Supernovas.
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